«Traducción jurada» y «traducción jurídica» son dos términos que se confunden constantemente, y no es casualidad: se parecen mucho y en ocasiones coinciden en un mismo documento. Pero se refieren a cosas distintas, y confundirlos puede hacer que pidas el servicio equivocado para tu trámite.

Qué es una traducción jurada

La traducción jurada es la que realiza un traductor-intérprete jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC). Lo que la define no es el tema del documento, sino quién la firma y cómo se certifica: incluye una fórmula de certificación, firma y sello del traductor, y tiene validez legal ante cualquier organismo público.

Puede tratarse de un certificado de nacimiento, un título universitario, un contrato o cualquier otro documento: lo relevante es que va firmada por un profesional acreditado oficialmente.

Qué es una traducción jurídica

La traducción jurídica, en cambio, es una especialidad temática: la traducción de textos legales como contratos, sentencias, demandas, leyes o dictámenes. Un traductor jurídico domina la terminología y las convenciones del lenguaje legal, pero su traducción no necesariamente lleva firma ni sello oficial, y puede no tener validez legal formal si no está también jurada.

Las diferencias clave

  • Qué certifica: la traducción jurada certifica la fidelidad del contenido mediante firma y sello oficiales; la traducción jurídica se define por la temática del texto, no por ninguna certificación.
  • Quién puede realizarla: solo un traductor nombrado por el MAEC puede jurar una traducción; cualquier traductor especializado en derecho puede hacer una traducción jurídica.
  • Validez legal: la jurada tiene validez ante organismos públicos; la jurídica, por sí sola, no.
  • Pueden coincidir: un contrato (texto jurídico) traducido por un traductor jurado es, a la vez, una traducción jurídica y jurada.

¿Cuál necesito para mi trámite?

Si vas a presentar el documento ante un registro, un juzgado, una universidad, un consulado o cualquier administración pública, necesitas una traducción jurada, sea cual sea el tema del documento. Si solo necesitas entender o compartir internamente un texto legal sin presentarlo ante ningún organismo, puede bastarte con una traducción jurídica no jurada, generalmente más económica.

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